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martes, 31 de diciembre de 2013

Repaso al 2013 y retos para el 2014

Otro año que se cierra, y otra entrada recopilatoria para resumir lo que ha dado de sí este año. Si Ataque a los Titanes puede hacerlo tras solo 12 o 13 episodios, ¿por qué yo no tras 12 meses?

En general, este año comenzó siguiendo el ritmo del anterior, que terminó con un ritmo muy alto de publicaciones, pero luego se ha ido frenando poco a poco debido a la carga de trabajo que llevo en el día a día. Por ese motivo, cuando tengo tiempo no tengo ganas, o viceversa. A pesar de todo, con esta serán 87 entradas en 2013, llegando a superar incluso las 84 de 2012. Lo que ya no tengo claro es qué será del 2014... En fin, paso a recopilar un poco el año por categorías, aunque intentaré no extenderme tanto como el año pasado.

Cine y TV
Muchas películas vistas este año, tanto estrenadas dentro del 2013 como de las eternas películas atrasadas que voy viendo poco a poco, y donde ha habido un poco de todo, desde comedia a cine clásico, pasando por producciones de gran presupuesto como La Vida de Pi, El Hobbit o Star Trek, a engendros como A*P*E o Future War rodadas con cuatro duros.

Si tuviera que quedarme con una de las que he visto este año (independientemente de su estreno), más allá de la espectacularidad de Star Trek Into Darkness, la dureza de Amour o la grandeza de The Artist, sería con La Vida Secreta de Walter Mitty, un gran canto a los sueños, a la gente y a dar ese primer paso para salir y hacer cosas. A muchos igual les sorprende esta elección, pero es que es una película muy personal. Tenía muchísimas ganas de verla y no me ha defraudado en absoluto, aunque como digo, es una película que entiendo que a muchos les pueda dejar muy frío. Si no hubiera sido esa, habría elegido The Artist, seguramente.


Y en lo que respecta a la pequeña pantalla, lo mejor que he visto ha sido sin duda White Bear, el segundo episodio de la segunda temporada de Black Mirror, la estupenda distopía británica de Charlie Brooker. Entre cine y televisión, este episodio ha sido lo que más me ha impactado en todo el año, una historia brutal, llena de acción y con una conclusión fascinante.

También terminé Fringe, la primera temporada de Doctor Who (solo he visto una temporada en todo el 2013, ¡¡argh!!), he empezado Star Trek The Original Series, y de los nuevos estrenos, Agents of SHIELD y Almost Human, además de continuar con las sitcoms que ya estaba siguiendo. Espero que en 2014 pueda terminar de ver Star Trek TOS al menos, y otra temporada de Doctor Who (vamos a ser realistas).


Manga y anime
En lo que respecta al anime, este he año he continuado con el tope de 5 animes por temporada, porque si no, se me va de las manos. De hecho, a pesar del tope tengo muuuucho anime acumulado de la última temporada de otoño todavía. Cada vez soy más selectivo con las series que veo y ya no me tiembla el pulso en dejar de ver alguna si entiendo que estoy perdiendo el tiempo o que no me va a resultar interesante, como Kill la Kill.

Lo mejor del año en este sentido para mi ha sido la segunda temporada de Chihayafuru. Nunca pensé que una serie sobre karuta fuera a gustarme tanto, pero es que los personajes son gloriosos, y la serie es extrañamente épica. Estoy deseando conocer cómo avanza la historia. También he visto la última película de Makoto Shinkai, Kotonoha no Niwa, que está bastante bien pero no me parece de sus mejores obras, y al fin he podido ver Los Niños Lobo, de Mamoru Hosoda, que me ha gustado mucho. Hosoda se está consagrando, para mi, como uno de mis directores favoritos del panorama de la animación japonesa.


El manga ha sufrido un parón este año. Antes leía bastantes series por scans, pero ahora mismo las tengo todas paradas. Incluso One Piece. Sencillamente, nunca encuentro el rato de ponerme con ellas, siempre tengo otra cosa que hacer, o me apetece ver algo y no leer. También afecta el hecho de que tenía bastantes series compradas esperando ser leídas como Kimagure Orange Road o Medaka Box, por lo que he priorizado eso; y además hay otro factor adicional que al fin ha recibido el tiempo que merece, que me ha enganchado bastante y del que os hablaré a continuación...


Cómic
El manga es cómic, obviamente, pero he querido separar ambas categorías porque culturalmente tienen elementos diferentes, y además, porque este 2013 ha sido el Año del Cómic para mi. Algo había leído antes por supuesto, pero este año he aprovechado muchas reediciones para empezar a leer grandes series que siempre tenía en espera, como Fábulas de Bill Willingham, Sandman de Neil Gaiman, o empezar más en serio en el mundillo del cómic de superhéroes, leyendo algunas  series del Nuevo Universo DC (NUDC) como Batman o Superman, a las que se añadirán unas cuantas más próximamente. También he leído el primer número de Saga, de Vaughan y Staples, que me ha gustado mucho y del que espero más en el futuro.

Fábulas y Sandman están cumpliendo mis expectativas, son dos series muy buenas que merece la pena leer, y con los cómics de superhéroes, me ha gustado mucho el comienzo de Batman y Detective Comics. Tengo como asignatura pendiente todavía el cómic europeo y seguir mirando más cosillas de material atrasado y de Marvel, pero el presupuesto da para lo que da.



Libros
Decía el año pasado que los libros eran una de mis asignaturas pendientes, y aunque este año no es que pueda comentar que ya he solucionado ese problema, al menos he mejorado algo. Ya he comentado más de una vez que me encanta leer, pero dedicarle solo el rato antes de dormir implica avanzar muy lentamente con las lecturas.

Este año he leído por fin Danza de Dragones, que me ha resultado bastante decepcionante, y he visitado de nuevo la Tierra Media (aunque no tanto como pretendía), que hacía años que no paseaba por sus páginas. No he leído tantísimo, pero quitando las relecturas de El Señor de los Anillos y El Hobbit, el que más me ha gustado de todos ha sido Mil Soles Espléndidos, libro que además terminé ayer mismo. Cita con Rama y Stardust también me han dejado muy buena impresión.

La lista de libros por leer sigue aumentando y la pila de libros en la mesa pendientes de leer sigue prácticamente intacta. Y para el año que viene ya tengo otra relectura en marcha que me apetece muchísimo, ¡más abajo os cuento!

Imagen de RozeFire.

Retos del 2013
Este año me metí en un montón de jardines, sin ser consciente de lo muchísimo que me iba a limitar mi trabajo en cuanto a tiempo libre. La gran mayoría de retos por tanto ha terminado en fracaso, pero bueno, creo que a pesar de todo y mirándolo en perspectiva, no ha estado mal. Esto es como las elecciones en política, que todos ganan. Vamos por partes.
  • Reto Manga: 25 tomos.
    Conseguido, al final han sido 26, y aquí no estoy contando todos los cómics que he ido leyendo a lo largo del año. Creo que este 2013, al menos en lo que respecta al mundo del cómic en general, ha sido bastante provechoso.
  • Reto Cinéfilo: 75 películas.
    Fallado, me he quedado en 69 películas. El año pasado fueron 52, así que este año a pesar de todo el follón que tengo de trabajo, he visto 17 películas más y me he quedado a solo 6 de cumplir el reto. No está mal... Pero no ha sido suficiente.
  • Reto Literario: Recorriendo la Tierra Media.
    Fallado, y este me fastidia especialmente porque lo propuse yo... De los 7 libros de los que constaba el reto, al final he leído 5, no he podido ponerme al final ni con los Cuentos Inconclusos, ni con El Silmarillion, que los intentaré leer durante 2014. A pesar de no haberlo completado, ha sido una gozada leer de nuevo las aventuras de Bilbo y la comunidad del anillo.


  • Reto literario: 12 libros.
    Aquí me vais a dejar que burle a GoodReads, y diga: Vaaale, conseguiiiido. GoodReads me marca 9 libros leídos este año, pero porque la edición que tengo de El Señor de los Anillos recopila la trilogía más los Apéndices y cuenta como 1. Estos libros los leí en su momento y también los tengo por separado. Si añado los otros tres libros (de los cuatro que consta), me salen los 12. ¿Tramposo yo? ¿Quién ha dicho eso?
  • Reto seriéfilo: empezar a ver Stark Trek y Doctor Who.
    Fallado. Empezar, lo que es empezar, lo he hecho con las dos. De Doctor Who he visto ya la primera temporada, y de Star Trek estoy en ello. El problema es que de Star Trek el reto consistía en ver las tres temporadas de la serie clásica...

Y para el 2014...
En general y como podéis ver, he fallado en casi todo, vaya fracaso... xD Pero bueno, es lo que hay con el tiempo que tengo. Por eso para 2014 no me voy a poner retos en plan ver 100 películas o leer 50 cómics en un año, o cosas así, lo que tenga que ser, será. Pero hay uno organizado por Mss Black de Monsters are Such Innnteresting People al que sencillamente no he podido resistirme...


El reto consiste en leerse las Crónicas y las Leyendas de la Dragonlance durante 2014. Al igual que me apetecía mucho retornar a la Tierra Media, en una conversación tuitera salió el tema y la verdad es que estoy deseando volver ahora a Krynn. Por el nick y avatar que uso, no debería extrañaros mucho... :)

Son seis libros (serán 2 para GoodReads, ¿necesitaré hacer la misma ñapa otra vez?), de una lectura ágil y entretenida, así que confío en poder con ello durante este año que entra. Además, con las Crónicas empezaré ya mañana, que ahora mismo me he quedado sin lecturas, por lo que espero llevar un buen ritmo.

Y para terminar, también me apuntaré al reto de los Premios Hugo de Gecko Books. Además de encantarme la ciencia-ficción y tener yo mismo esta idea en mente (solo que sin forma de reto), no hay límite de tiempo, lo que ayuda bastante dadas las perspectivas...


Cuando le de el lavado de cara al blog uno de estos días antes de volver a trabajar, actualizaré la sección de retos añadiendo los nuevos. 

Y nada más, gracias por seguir aquí otro año más, y gracias también a todos los que os habéis incorporado este año. ¡Espero que tengáis un buen 2014 y nos sigamos viendo por aquí y vuestros blogs!

sábado, 28 de diciembre de 2013

Santa Claus Conquista a los Marcianos

El mes pasado no hubo Baúl Mohoso, y para compensar y como estamos en Navidad, he decidido hacer un sacrificio este mes y reseñar una película navideña. Eso por sí solo ya sería algo realmente meritorio, pero he aprovechado para matar dos pájaros de un tiro y he visto una película navideña digna de esta sección: Santa Claus Conquista a los Marcianos.

Esta película se estrenó en 1964, aunque el repunte de su fama se debe principalmente a la emisión a principios de los 90 en The Comedy Channel y su recopilación dentro de Mystery Science Theater 3000. A partir de aquí su popularidad se puso por las nubes, entrando en diversas listas de las peores películas de la historia, así como aparecer como una de las peores películas en la IMDb.

La historia trata sobre el rapto de Santa Claus por parte de los marcianos, porque sus hijos están ensimismados con los programas terrestres que tratan sobre él, a la vez que tienen problemas para dormir y se muestran siempre taciturnos.

El argumento es una auténtica chorrada y la película es ciertamente cutre, pero debo decir que a mi no me ha parecido tan tan mala. Sobre todo porque es una película bastante honesta con su planteamiento, que no es otro que ser un entretenimiento navideño para los niños americanos de los años 60.

Los marcianos.  No hace falta decir nada más... Bueno sí, vaya bigotazo de Hightower

¡Y caracoles si esta película no es hija de su tiempo! Tenemos al pequeño Billy y la pequeña Betty como buenos exponentes de los infantes americanos de los 60, los dos bien vestidos, educados y rubitos, declamando los diálogos del guión de una manera absolutamente bochornosa. Pero en fin, en eso el resto de adultos tampoco puede hacer mucho más con el material que tienen.

Realmente, la sensación que tenía cuando empecé a ver esto, es que no sabía si estaba viendo una película paródica o si realmente se estaba tomando en serio. Era como ver los vídeos de educación de los 60 que salen en Los Simpsons, con las mismas entonaciones.

Pura felicidad (e indicios de psicopatía) en los niños al ver a Santa

Pero es que realmente, su público es el que es: niños pequeños de los 60 que quieren ver una película de Santa Claus. Así, tenemos una película marcadamente infantil y sobreactuada con marcianos con antenas de plástico y un colador en la cabeza que comen hamburguesas en pastillas, un hombre disfrazado de oso polar, el anciano marciano Chochem (que tiene pinta de humano y se parece a Gandalf, no sé por qué), niños repelentes o la delirante aparición de Torg el Robot.

Eso sí, es una película que para una persona que supere los 10 años de entonces (y posiblemente los 5-6 de ahora) puede resultar lobotomizante. Es muy inocente, como no podía ser de otra forma, y su historia no tiene mucho interés para quien ya haya visto algo de mundo. El guión es muy simple aunque eficiente, y así, a falta de Grinch tenemos a Voldar, el marciano malo, y todo se soluciona con risas, jolgorio, juguetes y pompas de jabón. Solo faltaban los unicornios vomitando arco iris.

La mejor escena de la película: el ataque de Torg el Robot a Santa

Como era de esperar, la película también intenta calzar alguna moralina sobre los niños, como el significado de la Navidad (¡juguetes! Aunque vale, sí, puedo entender que no es más que una representación de una parte de la infancia...) y su papel en el mundo a esa edad, así como alguna que otra pulla a la industrialización (toma ya).

Realmente hay muy poco más que añadir sobre esta película. Es cierto que es mala, muy mala, pero si uno se pone en contexto y observa el público al que va dirigido, se entienden ciertas cosas, por lo que no podría considerarla una de las peores películas que he visto en mi vida... Mismamente, el especial navideño de Star Wars me parece bastante peor. Aunque sí, es bastante malilla.

¡Ho ho ho, feliz Navidad!

sábado, 21 de diciembre de 2013

El Hobbit: La Desolación de Smaug

Llega diciembre, y con él, aparte del frío, una nueva entrega de la trilogía de El Hobbit. Poco más hay que añadir a estas alturas para presentar esta película, después de toda la fama adquirida y la campaña publicitaria con eventos, trailers y demás parafernalia.

Esta segunda parte, titulada La Desolación de Smaug, parte donde lo dejó su predecesora, Un Viaje Inesperado. Los enanos, Gandalf y Bilbo siguen con su viaje una vez cruzadas las Montañas Nubladas, y se acercan cada vez más a La Montaña Solitaria, donde mora Smaug el dragón. Pero antes de llegar tendrán que afrontar otros peligros en el Bosque Negro, a la vez que una amenaza más oscura empieza a tomar forma...

Esta reseña me va a doler, y es que no pensé que llegaría a hacer una reseña de este tipo sobre una película de la Tierra Media dirigida por Jackson. Pero me equivocaba. 

Eso sí, vaya por delante que la película no está mal, no me parece un desastre; pero a diferencia de la primera parte, con la que ya tuve mis más y mis menos, en esta le encuentro algunos problemas más importantes que en aquella.

Creo que el principal problema que tiene La Desolación de Smaug es el ritmo. Y no será porque le faltan escenas de acción... Más bien todo lo contrario: tiene demasiadas, y la película necesita pausa, necesita descansar un poco entre tanta persecución e intercambio de golpes y flechas. 

Y es que empecé a torcer el gesto casi al principio de la película. El pequeño prólogo en Bree me gustó, una escena de los Apéndices que está bastante relacionada con la historia y que da algo más de trasfondo a la relación de Gandalf y Thorin. Pero de ahí se pasa al encuentro con Beorn... y este me parece un desastre y toda una declaración de intenciones en lo que respecta a su filosofía como adaptación.


El encuentro de la compañía con Beorn en el libro me encanta. Es una escena que podría haberle aportado una línea de pausa y comedia antes de meterse de lleno en la acción en el Bosque Negro, pero deciden darle un lavado de cara y meter una persecución. Para mi, le quitaron toda la magia al encuentro con Beorn, y desaprovecharon una buena ocasión para aportar algo diferente.

Pero este no va a ser el único cambio. Como ya he dicho, este comienzo es una declaración de intenciones, y así, a lo largo de la película, podremos ver cómo el libro es alterado una y otra vez. Veremos cómo los elfos y orcos cobran mucho más protagonismo del que tenían, cómo muchas escenas se alargan hasta lo indecible, como muchos personajes están donde no deberían, y otros no están donde deberían.

Vaya por delante que no soy un maniático de los cambios en una adaptación, entiendo que hay que cambiar ciertas partes porque el ritmo cinematográfico es diferente al literario, o porque hay que darle un peso distinto a algunas cosas para que encaje todo mejor. Por ejemplo, entiendo y me parece bien que no salgan los perros mayordomo de la casa de Beorn, porque eso quedaría extraordinariamente raro en la película; entiendo y me ha gustado mucho que Bardo tenga más peso en la película, porque es un personaje que tiene un peso relevante en la historia y en el libro sale demasiado poco; y entiendo que habiendo rodado antes El Señor de los Anillos, no puedes volver al anillo presentándolo únicamente como un objeto que te hace invisible, o que hay que presentar ciertas conexiones. 


Pero las cosas hay que hacerlas bien, y creo que muchos de los cambios únicamente buscan meter más y más acción, o directamente, venderte una escena para el 3D, como la escena de los barriles. Y muchos de estos cambios, provocan algunos problemas en el guión, como en el tramo final. Que por cierto, la escena de los barriles me gustó, es muy espectacular..., aunque como casi todo en esta película, se me hace excesivamente larga. Está llena de batallas para meter aun más acción, y además, se cepilla la idea original del libro, que era simplemente que Bilbo idea un plan para hacer una huida sigilosa. Sigilosa. Pero no, hay que meter elfos y orcos casi en cada escena en esta película.

Otro ejemplo es toda la acción con Smaug en la Montaña, que me parece excesiva a la vez que increíble. Me gustó mucho el comienzo con Bilbo, la escena de Bilbo y Thorin donde este último ya empieza a mostrar la ansiedad por encontrar la Piedra del Arca..., pero luego, en la misma línea que el resto de la película, todo se hace excesivo. Y para mi gusto, queda mal. Y queda mal porque no me resulta creíble lo que acontece entre Smaug y los enanos, y mucho menos su anticlimática resolución, además de estar cogida con pinzas.

Irónicamente, en una escena que sí que podrían haber aprovechado para extenderse un poco más, es en el Bosque Negro, con las arañas. Creo que es una escena que liquidan bastante rápido, y que podría haber dado mucho más juego, pero parece que estaban deseando meter ya a los elfos. Aunque igual nos encontramos algo al respecto en la futura versión extendida.


Pero bueno, no todo son cosas malas. La ambientación sí me gustó, ahí creo que habrá pocos reproches, la película es visualmente muy bonita y todo el diseño de producción, vestuario, paisajes, etc. está muy trabajado y me pareció muy certero, salvo por el tema del clon de Azog, que parece que tiene que haber un orco cabecilla del mismo tipo en cada película... y además, donde esté alguien caracterizado de orco, que se quite un orco digital.

Las interpretaciones también son correctas, especialmente un Martin Freeman que encaja muy bien como Bilbo, el siempre fiable Ian McKellen o un buen Luke Evans como Bardo. El que no me gustó fue Lee Pace como un Thranduil pasadísimo de vueltas. De la misma manera, el diseño de Smaug también me gustó mucho, así como el de Beorn. Y curiosamente, otro punto positivo me parece Tauriel. Pensaba que iba a ser un personaje que sería muy odiable, pero no. Me gusta su independencia y su fortaleza. Otra cosa es la excesiva importancia que vaya a tener en la historia, o cierta trama sentimental que han metido que me parece cuanto menos, increíble. Y que además da para una escena bastante ridícula.

¿Es La Desolación de Smaug una mala película? No, en absoluto. Su trabajo técnico está bastante bien por lo general, aunque en algunas escenas me ha parecido que ciertos efectos cantaban un poco, y la historia, a pesar de seguir un camino sinuoso saltándose a la torera el libro, sigue los puntos principales, además de tener algunos momentos inspirados y que sí me gustaron mucho. El problema es que luego casi siempre terminaban rematándolos de una manera que me dejaba un poso amargo. También quería mencionar la banda sonora, y es que... me pareció muy simplona. Excepto por el tema de la Ciudad del Lago, el resto acompaña bien, pero no creo que destaque especialmente salvo en algunos momentos muy puntuales. Es lo que pasa cuando tienes que hacer música para una escena de acción tras otra casi del mismo estilo, que al final las fanfarrias se hacen parecidas y no hay sitio para innovar mucho más.

Para mi gusto, es una película que se encuentra un escalón por debajo de Un Viaje Inesperado, y un par de peldaños por debajo de la trilogía de El Señor de los Anillos. Y esto último lo digo también por la sensación que transmite. Mientras que en la trilogía yo podía apreciar el cariño de las personas implicadas en ella, aquí no lo veo, y eso me deja un regusto amargo. Solo veo un recipiente de casi 3 horas para meter muchas escenas de acción, que todo mole mucho y vender 3D. Y entiendo que esto es un negocio, pero hay que buscar un compromiso, no todo vale. Espero que la tercera parte recupere parte de la magia perdida en el camino.


viernes, 13 de diciembre de 2013

Rush

Hoy toca reseña de una película que vi medio de rebote: Rush. No tenía pensado verla, pero entre que las críticas que iba leyendo la ponían bastante bien, que la pusieron a 3€ en el cine en esas sesiones especiales que hacen los lunes y que mis amigos dijeron de ir a verla, me animé.

Rush cuenta la historia, basada en hechos reales, de la rivalidad entre dos pilotos de Fórmula 1, Niki Lauda y James Hunt, que compitieron en los años 70. Más concretamente, la película se centra en la disputadísima temporada de 1976.

No soy especialmente fan de la Fórmula 1, y ese era el motivo principal de mi reticencia a ver esta película: que no me llamaba la atención. Está dirigida por Ron Howard, director de películas como Willow, Apolo 13 o ya más recientemente El Código da Vinci, Ángeles y Demonios o The Dilemma. Salvo por las dos primeras, de las que guardo un buen recuerdo, tampoco es un director que me llame especialmente.

Pero he de reconocer que Rush es bastante entretenida, y esa me parece su mejor baza. Incluso para alguien como yo, que tiene más bien poca idea de la Fórmula 1.  Y es que la película tiene un punto fuerte bastante bueno, que no es más que un gran sentido del ritmo narrativo.

Tenemos una presentación de los personajes muy eficiente para dibujarnos en dos escenas las personalidades de los protagonistas, totalmente diferenciadas, y poco a poco vamos asistiendo a su formación como pilotos y sus primeros pasos. Son escenas bien rodadas y aderezadas con algunas carreras que ayudan al dinamismo de la película.


Igualmente, tanto el nudo de la historia como su desenlace están bien planificados, el conflicto principal, consistente en esa relación de rivalidad y admiración mutua (aunque les cueste admitirlo) entre Lauda y Hunt está bien planteada y llevada, y la conclusión, con esa carrera final, es emocionante. Creo que Howard, y gracias también al guión de Peter Morgan, han sabido compaginar muy bien tanto las escenas de carreras con las escenas fuera de la pista, que ayudan a comprender y simpatizar con ambos personajes.

Gran parte del acierto de la película, además del ritmo, es la interpretación de los dos actores principales. Me gustaron bastante tanto Chris Hemsworth, en el papel del vividor James Hunt, como especialmente  Daniel Brühl, como el metódico y cuadriculado Niki Lauda. Ambos proporcionan dos aproximaciones muy diferentes a este deporte y a la vida en general, y sus puntos de vista quedan muy claros en la película, así como su personalidad, y gran parte de la culpa la tienen los dos actores, que hacen un trabajo muy bueno.

El choque de ambos personajes, tanto por la calidad que tienen como pilotos como por su forma de ver las cosas, era inevitable, y ese tira y afloja hace la película bastante entretenida gracias a sus piques, tanto en la pista como fuera de ella. Me ha gustado además que no se presente a ninguno de los dos como "el bueno" y al otro como "el de la visión equivocada". Cada uno tiene su forma de afrontar las cosas, y creo que el espectador no observa ningún juicio, lo que es de agradecer.


Desde un punto de vista técnico no tengo ningún reparo al trabajo de Howard. Planos correctos, historia bien llevada, música a cargo de Hans Zimmer que pega bien con la historia y especialmente una ambientación setentera muy cuidada en los detalles y el aspecto visual... Todo bastante bien. La película tiene también algunos momentos muy buenos y remarcables, especialmente en el tramo posterior al accidente de Lauda, y unas carreras muy dinámicas y entretenidas de ver.

No se le pueden reprochar muchas cosas a Rush. Me parece por tanto una opción muy interesante para pasar una tarde entretenida, es una historia que a los que disfrutan con las carreras (como es el caso de mis amigos) posiblemente les deje satisfechos por revisionar uno de los campeonatos más ajustados de la historia, y a los que no (como yo, por ejemplo), pues se encontrará con una historia bastante maja y bien realizada.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Ataque a los Titanes (anime)

Vamos con una de las reseñas más atrasadas de las que tengo pendientes: el anime de Ataque a los Titanes, serie también conocida como Attack on Titan o Shingeki no Kyojin, la adaptación al anime de uno de los mangas que más atención estaba recibiendo este año. En lo que respecta al anime, ha contado con 25 episodios producidos por el estudio Production I.G., emitidos entre abril y septiembre de este año.

Ataque a los Titanes nos presenta un mundo de corte medieval en lo que respecta a la ambientación, donde los seres humanos viven recluidos en una enorme ciudad rodeada por una muralla de varias decenas de metros de altura. Esta muralla existe para defenderse de los titanes, unos humanoides de mayor tamaño aunque aparentemente sin mucha inteligencia, que les están dando caza para comérselos. 

La vida transcurre tranquila en la ciudad, donde vive Eren, Mikasa y Armin, hasta que un día aparece un titán enorme que puede incluso asomarse por la muralla. El titán revienta la puerta de acceso a la ciudad, dejando vía libre a todos los titanes que estaban esperando fuera desencadenado la batalla.

Esta para mi ha sido una de las series más esperadas y a la vez más decepcionantes de este año. Y no es que la serie esté mal, que tampoco es eso, pero al menos en mi caso, me dejó con la sensación de que podría haber dado mucho más de sí si hubiera corregido varios defectos que pueden llegar a ser molestos.

El punto de partida de la serie es muy sugerente, así como su ambientación. Como ya sabéis me encantan las series fantásticas y de ciencia-ficción, y el gore no me supone un problema especial. Así que una ambientación de corte medieval con unos bichos enormes devora-humanos me resultaba muy interesante, por supuesto.


Y la serie al principio parece que va a cumplir. Igual no en su primer episodio, que me pareció bastante normalillo por culpa de un personaje como Eren, arquetipo de protagonista shônen que no hace más que gritar para hacerse entender, sino porque ya aparece el Colossus Titan reventando la puerta y dando pie a una batalla bastante emocionante.

Pero una vez terminada la batalla se comienza a vislumbrar uno de los mayores defectos de la serie: su ritmo extraordinariamente irregular. Ataque a los Titanes alterna capítulos tremendamente épicos que te dejan pegado al asiento esperando ver el siguiente, con otros donde uno tiene la sensación de que no pasa absolutamente nada.


Y es extraño, porque la ambientación toca varios puntos que sí resultan interesantes, como la presentación de una zona de guerra, el racionamiento de comida, el miedo a los que son de fuera (aun siendo humanos) porque les puedan dejar sin provisiones, la religión... Pero casi todo se queda al final en un pequeño boceto de algo que podría haber estado mejor desarrollado, aunque se luego se tiren minutos reincidiendo una y otra vez sobre lo mismo, irónicamente.

A pesar de que el ritmo es muy irregular, consiguen meter una saga buena justo a tiempo antes de que el espectador pierda demasiado interés, eso sí. Aunque si pudiera resumir el esquema de la serie, sería algo así:
1) Bueno, tiene un punto de partida interesante, a ver qué tal se desarrolla esto.
2) Meh, no pasa gran cosa, básicamente estoy viendo minutos de Eren gritando cada frase que dice.
3) Ostras, pasa algo importante. Es más, eso que acaba de pasar (justo al final del episodio), es una escena megaépica, un fotograma espectacular. Esto promete.
4) ¡Pues sí! Sí que mejora, esta saga está bastante interesante. Por fin para que la serie levanta el vuelo.
5) ¿Eing? ¿¿Cómo?? ¡¿Pero por qué hacéis eso?! Menuda ñapa de guión... Con lo que prometía esto...
6) Volver a 2) y repetir.

En cuanto a los personajes, creo que ya habréis podido adivinar que no siento especial predilección por Eren. Me cansa, básicamente. Los primeros episodios se dedicaba a gritar absolutamente todo, y eso me crispa bastante. Luego es cierto que tiene algunos momentos mejores, pero no es un personaje que haya terminado de gustarme. Mikasa es su amiga de la infancia, un personaje extremadamente fuerte y poderoso que tiene un punto de partida fantástico, y que sorprende ver cómo es ninguneada a partir de cierto punto de la serie; llega un momento en que solo queda relegada para decir los "Eren! Eren!..." de turno, cuando Eren está en peligro. Y luego está Armin, dentro del grupo de los protagonistas principales, el personaje enclenque y débil que luego se revela como gran estratega. De este sí me gusta la evolución, aunque sea algo que se ve venir desde el capítulo 2. Curiosamente y de los 3, a lo largo de toda la serie, es el que más me ha gustado.


Ataque a los Titanes tiene luego un gran elenco de secundarios, aunque creo que no están bien manejados. Se nos presenta a una abrumadora cantidad de personajes con nombres extravagantes y que apenas recordamos, de los que luego la mitad pueden ser pasto de los titanes en el mismo episodio, o directamente quedan relegados a un papel no ya secundario, sino de figurante, cuando parecía que iban a tener más peso. A medida que avanza la serie sigue introduciendo más y más personajes, que más o menos se pueden ajustar a este esquema, con la salvedad de Levi y Erwin Smith, que sí cobran más relevancia y que sí me resultaron buenos personajes, aunque tampoco para tirar cohetes.

¿Cosas buenas? Por supuesto, ya decía que tampoco es que la serie sea mala. La historia tiene ciclos en los que engancha episodios de gran nivel, donde la historia parece avanzar gracias a la aparición de nuevos titanes y las cosas que pasan sí sorprenden y atrapan la atención del espectador, como algún detalle de la trama en relación a los titanes especiales. Todo ello además bajo una animación bastante buena, y eso que la serie no ha tenido que ser técnicamente fácil de realizar en algunas escenas llenas de persecuciones o maniobras por las calles con ese sistema de anclajes tan peculiar. 


Luego se podría discutir el diseño de los personajes y algunos recursos, pero habiendo ojeado el manga, creo que han mejorado lo existente usando el mismo diseño y recursos visuales, mejorándolos. La banda sonora además me ha gustado mucho, especialmente en lo que respecta a los temas épicos, en los que hace uso de coros y melodías vibrantes y pegadizas.

En lo que respecta a la ambientación, me gusta el esfuerzo por explicar ciertas cosas, como la organización militar, cómo se estructura la sociedad o cómo funciona el sistema que usan los soldados para combatir a los titanes, se nota que el autor le ha puesto empeño. Otra cosa es el ritmo al que cuente esto.


Pero es que cuando me fijo en las cosas buenas, las malas vienen de la mano, irremediablemente. Un ritmo altamente irregular, capítulos lastrados por dudas e indecisiones que para el espectador no tienen mucho sentido a esas alturas, y algunas trampas de guión bastante evidentes y dañinas. Y entre las que más me han molestado, el final de la temporada. El rebote que pillé ahí no tiene precio.

Ataque a los Titanes es una serie que me desconcierta. Por un lado quiero saber cómo sigue la historia, pero por otro, recuerdo la manera que tiene de contarla y se me quitan las ganas. La serie está bien animada y ciertamente tiene algunos momentos con una carga épica impresionante, y eso desde luego sería todo un punto a su favor, pero es que luego vienen las trampas. En cualquier caso y a pesar de los rebotes que me haya pillado con la serie, imagino que veré la segunda temporada. Así que tan desastre no es, lo único que me esperaba más, con el material que tiene entre manos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Recorriendo la Tierra Media: El Retorno del Rey

Nueva entrada del Reto Recorriendo la Tierra Media, esta muy seguida de la anterior, pero entre que se me fue retrasando la reseña de Las Dos Torres y que la lectura de El Retorno del Rey fue bastante fluida, os traigo ya la reseña de la tercera parte de la trilogía de El Señor de los Anillos. Al igual que en la anterior intentaré que no haya nada especialmente revelador en ella, aunque si estáis leyendo la reseña del tercer libro de una trilogía, ya os podéis imaginar que alguna cosa habrá...

Nuevamente nos encontramos con la misma división en dos partes que son semi-independientes. Y si ya al empezar Las Dos Torres uno se queda con ganas de saber qué ha pasado con Frodo y Sam cuando comienza a leer capítulos sobre Los Tres Cazadores, en la primera parte de El Retorno del Rey es especialmente "cruel" por el cliffhanger que Tolkien regala al final del libro anterior.

Esta situación da bastante juego, y así la misma impresión de que fue una decisión acertada en Las Dos Torres, en este libro se refuerza. El no saber qué ha pasado con los hobbits tiene una repercusión muy fuerte en la primera parte de la historia en momentos como el encuentro con Boca de Sauron, por ejemplo, siendo el lector partícipe de la incertidumbre de los protagonistas. A diferencia de su predecesor y centrándome en la primera parte en concreto, esta sí es mi preferida de este libro. En parte porque la segunda tiene una estructura bastante extraña, pero en cualquier caso, la primera parte de El Retorno del Rey me parece que contiene una épica tremenda.

Y es que esta primera parte contiene pasajes tan interesantes como la presentación de Minas Tirith, la aparición de la Compañía Gris, los Senderos de los Muertos y un par de batallas importantes, especialmente la de los Campos de Pelennor, que recordaba con gran intensidad y que no ha desmerecido en esta relectura. La cabalgata de los Rohirrim es épica pura, pero esta batalla contiene también momentos aislados de gran fuerza protagonizados por personajes como Eowyn, que aderezan y aportan más dinamismo al libro al dar protagonismo a más personajes. Y además, dando un papel muy relevante a una mujer, algo que no abunda en el libro de Tolkien.


Incluso otros momentos que a priori pueden resultar algo innecesarios o pillados por los pelos, como los juramentos de Merry y Pippin, me acabaron gustando mucho. Es en este libro al fin cuando estos dos personajes se desarrollan y se diferencian, pasando de ser "los otros dos hobbits" a dos personajes con nombre propio. Evolución que ha tardado dos libros en llegar, pero agradecida al final. 

Porque del resto de personajes no se puede decir lo mismo. Aragorn ya tuvo su paso al frente muchas páginas atrás, y a partir de ahí se sigue mostrando de la misma forma, al igual que Legolas y Gimli, que se han mantenido muy constantes a lo largo de todo el libro. Y por supuesto, siempre que aparece el Caballero Blanco uno lee más atentamente todo lo que sucede. Pero hay un personaje del que sí esperaba más: Eowyn, que surge con mucho interés, tiene un momento grandioso en la batalla, pero luego me parece que su trama se cierra de manera apresurada y poco interesante para lo que podría haber dado de sí. Esa parte en concreto de las Casas de Curación me parece bastante débil.


Nuevamente, Tolkien sabe como cerrar la primera parte del libro y nos deja totalmente pegados a el mientras pasa a la segunda parte de El Retorno del Rey y volvemos a Frodo y Sam. Decía antes que esta parte tiene una estructura extraña, y es que se podría decir que únicamente los tres primeros capítulos siguen la estela y el ritmo de la parte anterior, siendo el resto un gran epílogo. Así que tenemos un gran momento climático al final de la primera parte, para luego decaer la intensidad, volver a subir al tercer capítulo y bajar de nuevo durante unas 100 páginas, a pesar del breve repunte que supone el Saneamiento de la Comarca. Creo que la duración de este "gran epílogo" es algo excesiva.

La historia de Frodo y Sam en este libro me ha gustado menos que en Las Dos Torres, lo que es curioso, viendo lo que pasa. Es cierto que sigue ahí la sensación de agobio y desazón, aunque paradójicamente, no me pareció tan acentuada como en el libro anterior, y algunos de los pasajes de esta parte me parecen un poco pilladas por los pelos, como el de la compañía de orcos. No obstante, el tercer capítulo y todo lo que sucede en él me parece fabuloso. Recuerdo todavía las palabras de Frodo en ese momento, y la cara de asombro que tuve que poner, que tuvo que ser impagable. Y todo lo que viene después, claro. Me parece brillante la manera de cerrar esta trama y el círculo iniciado tiempo atrás.


Como decía, uno se encuentra luego con unas 100 páginas de un epílogo alargado. Que no es que no lo disfrutase, pero es que me parece una duración excesiva, y además el tema del Saneamiento de la Comarca no me acaba de convencer. Creo entender la idea que hay detrás, así como que ciertos personajes estén por allí, pero me deja un regusto amargo. Creo que la idea de pérdida, cambio y sacrificio ya se refleja suficientemente bien en Frodo, y no veo necesario llevarla más allá, aunque he de reconocer que solo por ver a Merry y Pippin en esta parte ya merece la pena.

Al final, y haciendo una valoración ya global de la trilogía, El Señor de los Anillos nos presenta una historia de superación, amistad, épica y sacrificio con la que no dejo de disfrutar cada vez que la leo. Una ventana a un mundo mucho más grande que lo narrado en ese momento, según se atisba entre las referencias casi casuales que va dejando Tolkien aquí y allí. Una historia clásica (el libro lo es, qué remedio) donde el verdadero peso está justamente en ella, en la historia, más que en los personajes, apoyada en una narración muy descriptiva. Para algunos demasiado, aunque no es mi caso por lo general. Creo que podrá gustar más o menos su forma de narrar y la historia que hay detrás, y está claro que hoy día la literatura fantástica ha cambiado a otra cosa, pero desde luego, me parece que El Señor de los Anillos es una lectura obligatoria para todo aquel que diga que le gusta la fantasía.


P.D: mucho Caminante Blanco, muy poderoso y tal sí... Pero a pesar de todo, prefiero al Peregrino Gris.
P.D.2: ahora quiero ver las películas...

Reseñas de otros participantes en el reto:

viernes, 29 de noviembre de 2013

Lecturas mangacomiqueras: noviembre 2013

La entrada de este mes va a ser más corta que la del mes anterior. Por una parte porque en aquella recopilaba lecturas de tres meses y en esta solo de uno, y por otra, porque mientras he leído estas series también estoy enfrascado con la lectura de El Eternauta, de Oesterheld y Solano, que tiene una extensión considerable. Un cómic bastante interesante por cierto, que no os eche para atrás su dibujo, porque podéis encontraros con una entretenida historia de ciencia-ficción ambientada en Argentina.

Batman: La Broma Asesina, de Alan Moore y Brian Bolland
Es complicado decir que no a una serie de Alan Moore, autor del que quiero ir leyendo poco a poco el resto de su obra; y aun más difícil cuando el Caballero Oscuro se encuentra con el Joker.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un cómic de 64 páginas, y por tanto no da para mucho a nivel de historia, aunque sí tiene lo suficiente como para presentarnos su visión del origen del Joker, en una historia donde el villano ataca a la familia Gordon. También nos da algunas pinceladas sobre la idea del orden y el dilema moral de tomarse la justicia cada uno por su mano o seguir las reglas, buscando esa línea divisoria donde se cruza de un lado a otro. 

En ese sentido, Joker recibe un enfoque bastante interesante sobre su personaje, y además, se incide también en su curiosa naturaleza antagonista con Batman. De hecho, gran parte del cómic gira en torno a este inevitable hecho. Se lee del tirón, tiene un buen ritmo y dibujo, y resulta una lectura entretenida, además de presentar algunas escenas de gran fuerza, como el encuentro del Joker con el comisario Gordon y su hija Bárbara. Momentos como este, seguidos por los del parque de atracciones con el comisario, pagan por sí solos el cómic entero.


Superman #1 y #2 (recopilatorios), de Grant Morrison, Rags Morales y Andy Kubert
Tenía pensado empezar las series del Nuevo Universo DC con Batman, pero no encontré los tomos recopilatorios en mi tienda de cómics, así que me traje los dos primeros números de Superman. 

Esta serie empieza con los primeros pasos de Superman en Metropolis, donde el superhéroe lucha contra la corrupción como periodista, pero también como superhéroe, ataviado únicamente con una camiseta con el famoso símbolo, y la capa, único elemento que tiene, al principio de la historia, de su origen kryptoniano. 

La primera historia, recogida en el tomo 1 y comienzo del 2, nos presenta una primera amenaza importante para Metropolis, cuando esta sea secuestrada y miniaturizada, y Superman se enfrente al villano de turno. También se enfrenta al rechazo del gobierno, que lo ve como una potencial amenaza antes que un aliado, y al de la gente, que tiene miedo de aceptar todavía a alguien como él. Son ideas que se encuentran muy bien mezcladas en la historia y que proporcionan una lectura muy amena.

Por el contrario, la segunda historia, El Ejército Anti-Superman, me dejó algo frío. No me parece que esté bien presentada, y su desarrollo y resolución son un tanto bruscos, aparte de que la historia me parece bastante rebuscada y extraña. Afortunadamente, parece haber durado poco. Lo que más me gustó de esta parte es la sustitución del dibujante Rags Morales por Andy Kubert. El primero tenía momentos que no me terminaban de convencer en las expresiones de los personajes, me pareció muy variable en calidad. Kubert creo que hizo un buen trabajo en Flashpoint, me gusta su dibujo, así que en ese sentido, celebro el cambio y espero que en lo que respecta a la historia, la serie retome el camino del primer tomo.


Kimagure Orange Road #4, de Izumi Matsumoto.
Cuarto número de las aventuras de Madoka, Kyosuke e Hikaru. Realmente podría utilizar todo lo que dije en la entrada del pasado donde comenté los tres primeros tomos. En este cuarto tomo se repiten los mismos esquemas que en los tres primeros, tenemos nuevos malentendidos y nuevas situaciones donde parece que se va a avanzar algo en la historia, pero no.

Para mi, lo único que le da un poco de vidilla a la serie son los primos de Kyosuke, pero ni por esas me ha terminado de enganchar. Habiendo leído 4 tomos de los 10 que son, tengo la sensación de estar leyendo siempre lo mismo, y de hecho este cuarto número me costó trabajo terminarlo. Así que este será el último, ya que he decidido abandonarla. Una pena, tenía mucha curiosidad por esta serie de mi infancia, pero creo que es ahí donde debería haberse quedado, al menos en mi caso.

Y esto es todo por este mes. Nuevas compras esperan en mis estanterías, como el cuarto número de Fábulas, tres más de Sandman o, ahora sí, los dos primeros números recopilatorios de Batman. Pero todo dependerá de cómo avance con El Eternauta, así que ya os contaré.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Gravity

Gravity es la última incursión en las pantallas de cine de Alfonso Cuarón, el director detrás de la estupenda Hijos de los Hombres. Siete años hemos tenido que esperar para ver su último largometraje, y visto su trabajo en la mencionada película y también teniendo en cuenta que fue el director de Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, mi favorita de las 5 películas de Harry Potter que vi, tenía muchas ganas de verla.

El punto de partida de la película es sencillo y a la vez muy interesante y agobiante: unos astronautas están en una misión reparando el Hubble, cuando son atacados por una nube de basura espacial proveniente de un satélite que ha explotado en las cercanías. Como resultado, su transbordador espacial queda destruido, por lo que tendrán que buscar la manera de sobrevivir e intentar volver a la Tierra.

Bien, como punto de partida no está nada mal, ¿verdad? Nadar a la deriva en la inmensidad del espacio. En ese sentido, la película rápidamente atrapa la atención del espectador, ya que apenas pierde el tiempo y va directamente a la acción, presentándonos con unas efectivas pinceladas a los astronautas Ryan Stone (Sandra Bullock), en su primera misión espacial, y al experimentado Matt Kowalsky (George Clooney), encargado de supervisar que todo vaya bien. Y tras la breve presentación, llega el desastre.

Toda la secuencia del accidente es absolutamente espectacular, visualmente hablando. Bueno, la del accidente y por lo general el resto de la película, ya que si algo tendría que destacar de Gravity, sería el apabullante acabado visual que tiene. Precioso. Pero en concreto, la escena en que la nube de desechos alcanza a los astronautas, es hipnóticamente demoledora, provocando que el espectador se agarre en su silla mientras ve a los astronautas chocar, girar descontroladamente e intentar recuperar el control de la situación. Una secuencia además realizada con una brillantez técnica tremenda.


Y a partir de aquí, es una carrera para la supervivencia, donde los astronautas intentarán no perder la cabeza abrumados por todo lo que les rodea, mientras intentan idear un plan para volver a casa, haciendo frente a los numerosos inconvenientes que se les presentarán. El ritmo de la película llevándonos a lo largo de la historia es bastante bueno, y si ya nos incrustó en la butaca con el accidente, no nos dará respiro hasta que acabe, a lo que ayuda una duración muy ajustada de 90 minutos, que no da pie a meter escenas de relleno.

Como decía, visualmente la película es espectacular. Y es que además de Clooney y Bullock, se puede llegar a decir que el aspecto visual es el tercer protagonista de la película. Las escenas de las naves, con la Tierra al fondo y el vacío del espacio son preciosas, y además Cuarón ha preparado algunas escenas muy meritorias, con unos giros de cámara que nos ayudan a comprender que en el espacio no existe el "arriba" y "abajo", y con algunos momentos además increíblemente poéticos, como cierto momento de descanso protagonizado por la astronauta Stone.


En lo que respecta a los actores, mucho he leído de que Bullock podría estar nominada (e incluso podría ganar) el Oscar este año por su actuación en esta película, y es cierto que Bullock interpreta de manera convincente un papel muy agradecido en ese sentido, aunque creo que es más virtud del papel que de la actriz. Clooney está muy correcto también en el suyo, interpretando a un astronauta dicharachero y encantador; hace de sí mismo en definitiva, como para no estar correcto.

¿Es por tanto Gravity la obra maestra que se ha ido diciendo que es? Pues entiendo que para muchos pueda serlo, pero para mi tiene un problema: que como comentaba antes, estoy interesado en el espacio y la aeronáutica. Y en ese sentido, hay cosas que no tienen ni pies ni cabeza, el guión está plagado de trampas argumentales para que la película siga adelante, algunas más sangrantes que otras.


Son trampas que no me han molestado tanto como para salir echando pestes (ni mucho menos), pero sí como para que no me resulte una película sobresaliente. Y no estoy hablando de los clásicos sonidos en el vacío (como los disparos en las naves de Star Wars, por ejemplo), eso me da exactamente igual, pero el que se pasen por el arco de la ISS las Leyes de Newton, como que no. O algún detalle relacionado con el pilotaje de las naves que hace Stone del que no diré más por no revelar nada. 

Es decir, algunos no son detallitos sin importancia, son auténticos bandazos del guionista (el propio Cuarón en este caso junto a su hermano Jonás), para hacer que todo cuadre y tener película. Si no se pasa por ahí, sencillamente no habría película, pero hay veces que el coste resulte ligeramente excesivo y deja un regusto amargo. Varias páginas ya se han encargado de recopilarlos, si habéis visto la película y estáis interesados en saber de qué hablo.


Pero en general, creo que Gravity merece mucho la pena, y desde luego, merecía la pena verla en cine, como pude disfrutar. Además, es de esas películas en las que el uso del 3D parece estar más que justificado y que realmente merece la pena. Su factura técnica es impecable, desde las tomas del espacio al detalle de las naves o los trajes, a una adecuada banda sonora a cargo de Steven Price, aunque a veces abuse del mismo esquema para las distintas piezas, o un uso muy cuidado y trabajado del sonido.

En definitivamente, una muestra de entretenimiento bastante notable y cuyos defectos pueden quedar enmascarados para un público no demasiado exigente en lo que respecta a fidelidad en temas aeronáuticos. Y aun para los que como yo lo somos, desde mi punto de vista sigue siendo una cinta tremendamente meritoria.

martes, 19 de noviembre de 2013

Recorriendo la Tierra Media: Las Dos Torres

Continúo con el reto Recorriendo la Tierra Media, y en esta ocasión le toca el turno al segundo libro de El Señor de los Anillos, Las Dos Torres. Debo comentar por tanto que aunque tendré cuidado de no comentar nada especialmente revelador, es inevitable soltar detalles de la trama al hablar del segundo libro de una trilogía.

Como anécdota de este libro, recuerdo leer el final de La Comunidad del Anillo, unos 12 años atrás, poco antes del estreno de la película. Y fui a ver la película sin haberme leído Las Dos Torres, así que podéis imaginaros mi sorpresa cuando vi el final de la película... Poco después me hice con el segundo libro (y el tercero), y seguí leyendo la historia, no fuera a ser que me pasara lo mismo cuando fuera a ver Las Dos Torres al cine...

Tolkien comienza el libro con fuerza, sin duda, con un capítulo que continúa directamente con lo acontecido al final de La Comunidad del Anillo, en lo que fue todo un ejemplo de cliffhanger solo superado por el que nos deja al final de este mismo libro. Debo reconocer que, sorpresa proporcionada por la película al margen, no me esperaba todo lo que acontece a orillas del Anduin y sus consecuencias, lo que fue un punto a favor de la historia y el interés que suscitó en mi.

Además, esta decisión está ligada con otra que me sorprendió muchísimo en su momento: la división de la narración del libro en dos partes claramente diferenciadas: en la primera se asiste al viaje de Los Tres Cazadores persiguiendo a los orcos, mientras que la segunda narra el viaje de Frodo y Sam. Y creo que ambas funcionan bastante bien y es más, que supone todo un acierto a la hora de mantener la intriga y el interés en el lector

En la primera de ellas, mientras nos preguntamos qué habrá sido de los hobbits, asistimos a una persecución en toda regla que nos sirve para conocer a más personajes, pueblos y especies que tendrán una importancia vital en el devenir de la historia, como son los jinetes de Rohan y los ents. Por no hablar de la aparición del Caballero Blanco, que no por esperada le resta epicidad. 

De todos los capítulos basados en Rohan, me gustaría destacar dos momentos o personajes: por un lado, Eowyn, el primer personaje femenino relevante tras la aparición de Galadriel, aunque están en dos planos bastante diferentes; y por otro Theoden y su relación con Lengua de Serpiente. Eowyn tiene numerosos matices que la hacen un personaje interesante, aunque tiene sus luces y sus sombras. Por un lado, en Las Dos Torres se nos presenta como una mujer valiente, guerrera de corazón y que no le teme a nada, lo que supone un agradable variación a la otra mujer importante de la serie hasta ahora, Galadriel. Por otro lado, la relación que se establece entre ella y Aragorn la encuentro bastante cogida por los pelos, y aunque entiendo la idea, me parece bastante floja tal y como está desarrollada, todo queda demasiado repentino.

La parte de Theoden y Lengua de Serpiente me gusta mucho fundamentalmente por la carga simbólica que tiene, ya que el segundo representa toda esa carga mental, propia o externa, que nos mutila y nos impide mostrarnos con todo nuestro potencial, tal y como somos o queremos ser. Theoden se muestra viejo y decrépito porque él se cree que está viejo y decrépito, gracias a la influencia de Lengua de Serpiente.

En cuanto a los ents, me fascinaron cuando los descubrí. Son una especie antigua, muy antigua, una representación viva de la naturaleza, que nos muestra una vez más el peso y la influencia tan grande que tiene en Tolkien. Su conflicto con Saruman, con toda su maquinaria, su ejército de orcos que no respeta la naturaleza y sus obras de ingeniería trasteando con el río Isen, no es casual. Saruman es el causante del despertar de la furia de los ents, de la furia de la naturaleza.

En cuanto a la segunda parte, el viaje de Frodo y Sam (más la aparición de cierto personaje entrañable), me gustaría destacar muy especialmente la ambientación que consigue Tolkien en esta parte del libro. Creo que el autor británico se siente mucho más cómodo detallando escenarios que narrando escenas de acción, y así esta segunda parte me resultó mucho más interesante que la primera, a pesar de que aparentemente, la primera es más épica. 

Mientras toda la historia del Abismo de Isengard se despacha en un capítulo, cuando tiene que narrar lo opresivo, malsano y viciado que es el ambiente al que se van acercando los hobbits, Tolkien pone sobre la mesa todo su arsenal de adjetivos, a diferencia de lo "altos y orgullosos" que son todos los hombres y caballos que nos describe.

Creo que realmente consigue transmitir la sensación de desasosiego y desesperanza que comienza a embargar a los hobbits, cuando ven que se acercan a ese enorme muro de oscuridad que es Mordor. Por eso es tan importante el momento de luz en la Encrucijada con la estatua del Rey, o el capítulo de las hierbas aromáticas y el guiso de conejo, porque supone un pequeño respiro entre tanta pesadumbre que se empieza a adueñar de los hobbits, especialmente de Frodo, cuya carga comienza a ser mucho más pesada. La visión de Minas Morgul o el Antro de Ella-Laraña son otros dos grandes pasajes que ahondan más en esa oscuridad y desazón que envuelve a los hobbits y al lector y que me encantó leer.

Respecto a los personajes, debo reconocer que todo el rollo "amo-sirviente" de Frodo y Sam me crispa, me parece muy cansino tanto servilismo. Puedo entender que se use para mostrar el paso de una relación empleado-contratante a una de amistad, pero tanto "Amo! Amo!" puede conmigo. Del resto de personajes no se puede decir que haya mucha evolución, si acaso Aragorn va dejando cada vez más atrás su pasado como Trancos y Frodo se va volviendo más pesimista por momentos, pero el resto se mantiene bastante estable, al servicio de la historia.

En mi opinión, Las Dos Torres solventa con creces ser la parte intermedia de la historia aportando nuevos personajes a la trama, criaturas fascinantes como los ents, y unas descripciones, especialmente en la parte de Frodo y Sam, fabulosamente descorazonadoras. Tiene el mismo defecto que comentaba en su predecesor, y es que se agradecería algo más de pausa en ciertos momentos para ser narrados con todo el detalle que se merecerían y los personajes no crecen apenas nada, pero nuevamente, la historia que hay detrás compensa de sobra a los defectos.

martes, 12 de noviembre de 2013

Primeras impresiones de la temporada de otoño de anime 2013

Nueva temporada de series anime, y por tanto, otra entrada recopilatoria donde recojo mis impresiones tras haber visto los tres primeros de cada serie (sip, algunas llevan ya 6 episodios, pero la vida no me da para más últimamente...).

A primera vista, hay un par de series que creo que apuntan maneras para resultar notables, más otra apuesta teóricamente segura como es la continuación del anime de Hajime no Ippo. A partir de ahí, he escogido las otras dos series porque me resultan entretenidas, pero podrían haber sido las dos siguientes. Las únicas que no me han interesado nada han salido las dos últimas.

Bueno, vamos concretando. Como siempre, de mayor a menor interés.

Kyousougiga
Serie de 10 episodios del clásico estudio Toei que cuenta de nuevo la historia ya emitida entre 2011 (un episodio) y 2012 (cinco episodios), pero se supone que con un poco más de calma y detalle. La serie nos presenta dos mundos paralelos en Kyoto. Uno de ellos está gobernado por tres hermanos, que están esperando el retorno de sus padres. Un día, desde otra dimensión irrumpen Koto y sus dos hermanos, que están buscando a su madre. 

El primer episodio de la serie me conquistó, presentando una historia muy bonita llena de mitología y fantasía, una animación muy colorida en los escenarios y un ritmo frenético. La historia tiene una narrativa un tanto confusa, yendo de un mundo al otro y también con saltos temporales, pero me ha resultado bastante interesante, y de hecho, la serie más llamativa de todas las que he empezado en esta temporada.

Si no se le va de las manos la narración, cuadrando al final todas las piezas del puzzle, puede ser una serie muy interesante. Al menos, a mi me parece una propuesta diferente, lo que es de agradecer.



Hajime no Ippo: Rising
Nueva temporada de una de las series de boxeo más conocidas. En esta ocasión Madhouse trae otros 25 episodios que continuarán la historia tras la finalización de New Challenger, animada por el mismo estudio, allá por 2009.

Esta es una temporada de obligatorio visionado evidentemente para los fans del manga y el anime de Hajime no Ippo. Los segundos por continuar la historia, y los primeros por ver animados ciertos combates que según el opening, ahí van a estar.

Promete. Y sin embargo, el primer capítulo fue bastante decepcionante. Nada que objetar a la animación, Madhouse suele ser un estudio que, por lo que he visto, no suele meter la pata, aunque el primer episodio no me convenció mucho en algunos diseños. Pero es que el primer episodio tiene espíritu de episodio 14 o 15. No es algo malo en sí mismo, porque aumenta la sensación de continuidad (siempre y cuando New Challenger terminara justo ahí, que no lo recuerdo), pero como primer episodio y después de 4 años, descoloca bastante. Sin embargo el segundo, una vez superada la impresión inicial, estuvo bien; y el tercero, donde inicia nueva minisaga, me gustó bastante, va a más. Secundarios al poder.



Kyoukai no Kanata
Nueva serie de Kyoto Animation, estudio del que este año no había visto nada, puesto que ni Tamako Market ni Free! las encontré especialmente llamativas. Nuevamente han atraído mi atención gracias al componente sobrenatural, como pasó con Hyouka. Al menos al principio de Hyouka, cuando pensaba que era sobrenatural... En esta ocasión, KyoAni adapta una novela donde un chico medio-demonio y una cazadora de demonios se encuentran en el instituto, y a partir de aquí, la historia se complica.

Sé que lo de "se encuentran en el instituto" no suena muy prometedor, pero en sitios como MAL hablan de que es fantasía oscura, y aceptando que estos animes están enfocados a un público estudiantil, espero que al menos resulte interesante. Los primeros capítulos apuntan en esa dirección, presentando las bases de la extraña relación entre Akihito (el chico medio demonio) y Mirai (la chica cazademonios) y el mundo que les rodea.

No tiene una mala introducción, pero me da miedo que se desgaste rápido. El primer episodio me gustó bastante, tanto por la introducción de los dos personajes, como por el humor que mostraba. Al tercer episodio ya estaba un poco cansado de la actitud de Mirai, y algunas situaciones me parecen, al menos a priori, un tanto evidentes, pero sigo teniendo curiosidad por ver cómo sigue. Imagino y espero que poco a poco complicarán la historia añadiendo más profundidad. A nivel técnico, KyoAni sigue siendo uno de mis estudios favoritos, gracias a una animación fluida y de mucha calidad en sus escenarios y detalles; a pesar del reciclaje de diseños de personajes que suelen hacer...



Yowamushi Pedal
Sinceramente, no pensaba que esta serie fuera a pasar el corte. Yowamushi Pedal es un anime que parece que constará de 38 episodios, de temática deportiva. Más concretamente, sobre ciclismo. Nos presentan a Onoda, un otaku que va todos los días en bici al instituto (que por supuesto está en la cima de una colina de gran pendiente), y que tiene por costumbre ir en bici a Akihabara por ahorrarse un poco de dinero, y así tener más para comprar. La peculiaridad es que su bici es heredada y de los tiempos de la era Meiji casi, por lo que su desempeño sorprende a Imaizumi y Naruko, dos ciclistas que están intentando hacerse un nombre.

Hasta la fecha, las series deportivas que he visto son de dos tipos: chico enclenque pero con un talento increíble (y desconocido por él mismo) para el deporte en cuestión, o directamente una máquina de matar que haría palidecer a muchos profesionales del mundo real. Esta serie es de las primeras. A pesar de que el esquema es evidente, que tiene sus topicazos (los personajes de Imaizumi y Naruko son buena muestra de ello) y que las situaciones que nos plantean en los tres primeros episodios están muy enfocadas a un plano didáctico sobre el ciclismo, me resultaron entretenidos de ver, y por momentos, especialmente en el segundo episodio, bastante divertida. No sé si aguantaré muchos más tópicos durante 35 episodios más, pero de momento me apetece seguir con ella, no se ve una serie de ciclismo todos los días.



Log Horizon
Y otra serie que me sorprende que haya pasado el corte. De hecho, no tenía pensado empezarla, pero me decidí al final, porque total, lo mismo da tener 8 series para decidir, que 9. Log Horizon, producida por el estudio Satelight, tendrá 25 episodios, durante los cuales nos contará las peripecias de Shiroe, Naotsugu y Akatsuki, tres personas entre otras 30000 que se han quedado atrapadas dentro del juego online Elder Tale.

La premisa del quedarse atrapado dentro de un juego online no es nada novedoso, lo primero que me vino a la cabeza cuando leí la descripción fue .hack//SIGN, del 2002, y seguro que habrá algunas más por ahí. El personaje de Akatsuki tampoco me gustó mucho, al menos por su diseño, buscando el personaje mono de turno, pero tras tres episodios la serie me ha parecido sorprendentemente entretenida.

No creo que llegue a ser nada del otro mundo, pero se deja ver bastante bien, la animación de momento responde y en los tres episodios ha presentado de manera eficiente el mundo, el problema que se plantea y cómo se han adaptado los humanos atrapados a ese mundo virtual. No está perdiendo el tiempo en tonterías y proporciona 20 minutos bastante majos, así que seguiré con ella.



Coppelion
Primera de las descartadas, aunque es la que ha estado más cerca de pasar el corte. De Coppelion me interesa muy especialmente la ambientación, ya que la acción se desarrolla en el futuro, en el año 2036, donde Tokio no es más que una ciudad fantasma debido a la contaminación nuclear. A esta ciudad se envía el comando Coppelion en busca de supervivientes. Este comando está formado por tres chicas que gracias a la ingeniería genética han nacido con resistencia natural a la radiactividad.

Como decía, me gusta la ambientación post-apocalíptica, me resulta interesante como punto de partida. Eso sí, no entiendo por qué puestos a desarrollar unos humanos con resistencia genética a la radiación los hacemos en forma de chicas vestidas con uniforme colegial. ¿No serían mejor unos supersoldados? Sí, una de las chicas tiene superfuerza (¡superfuerza!), pero vamos, que de ahí a que vayan con su uniforme de instituto hay un trecho. Me gusta mucho la animación de los escenarios, aunque hay algo con los personajes que me descoloca, entre el trazo grueso que muestra en ocasiones y el tono excesivamente pálido.

La historia no terminó de engancharme lo suficiente, aunque tampoco tiene mala pinta, sobre todo después de ver el tercer episodio, donde se empieza a mostrar algo más de trasfondo relacionado con el pasado. En otra temporada con menos series seguramente hubiera pasado el corte, pero aquí he encontrado al final otras que creo que me van a interesar más. Pero ha estado ahí cerca.



Gingitsune
Otro descarte que también ha estado a punto de pasar el corte, aunque para mi estaba un punto por debajo de Coppelion y del resto de series. Gingitsune nos presenta a Makoto, una chica que vive en un templo junto con su padre, y que tiene la habilidad de ver a los mensajeros de los dioses, que habitan en los templos. En el suyo vive Gintaro, un espíritu con forma de zorro gigante.

Esta es una serie bastante tranquila, parece un slice-of-life lleno de buenas intenciones donde se nos presenta y se desarrollará la interacción y el nexo que tiene Makoto con Gintaro, veremos algunos mensajeros más, habrá cierta carga mitológica (lo que a priori parece interesante), y en definitiva, el día a día de Makoto mientras compagina su vida estudiantil con su peculiar don.

El problema es... que no me ha resultado especialmente interesante, sino más o menos aburridilla. Si en un capítulo se dedican a buscar a un gato, en otro Makoto tiene cierto problema de bullying, y en otro se aborda un poco el abandono familiar, pero todo está muy atenuado, muy light. Pero bueno, la serie no está mal, este aire ligero va con el espíritu de la serie, se deja ver, y ha ido de menos a más. Al igual que Coppelion, igual en otras circunstancias habría seguido con ella, pero ahora mismo no me interesa más que el resto que sí voy a seguir.



Kill la Kill
Para muchos, la serie de la temporada. Para mi, uno de los descartes más fáciles. Kill la Kill es una serie del estudio Trigger, estudio que surgió a raíz de la escisión de cierto grupo de animadores de Gainax. En lo que respecta a esta serie en concreto, repite mucho del staff que se encargó de la épica locura que fue Tengen Toppa Gurren Lagann.

Nuevamente tenemos un instituto, pero este con la peculiaridad que hay ciertos estudiantes que están en posesión de uniformes que les confieren habilidades especiales, y donde la presidenta del consejo de estudiantes, Kiryuuin, gobierna con puño de hierro. Hasta que un día llega Matoi buscando preguntas relacionadas con su pasado empuñando una espada en forma de media tijera.

Kill la Kill es una locura, especialmente en el apartado visual, siendo una ametralladora de gags visuales y un estilo muy particular, que recuerda a la mencionada Gurren Lagann. A nivel de historia también es muy particular, con un desvarío tremendo con el tema de los trajes, y unos rivales ciertamente peculiares. Pero es que todo me recuerda a una versión más pasada de vuelta y con mucho más fanservice de Gurren Lagann, y eso que Yoko por sí sola se bastaba para ese tema... Pero mientras Gurren Lagann conseguía una épica ridículamente grandiosa, aquí todo acaba degenerando en mostrar carnaza, perdiendo, al menos para mi, mucha fuerza la historia. Si hubiera nivelado un poco más los niveles de fanservice igual me habría resultado mucho más interesante, pero a mi por lo menos no me apetece perder el tiempo con esta serie, teniendo otras historias que considero más interesantes por ver.



Yuushibu (Yuusha ni Narenakatta Ore wa Shibushibu Shuushoku wo Ketsui Shimashita.)
Una crítica muy similar podría hacer de Yuushibu, serie que descarté únicamente tras el primer episodio. La empecé porque me interesó el punto de partida: el Rey de los Demonios ha sido derrotado, por lo que ahora el mundo vive en una apacible calma, y los héroes tienen que buscar un trabajo de lo más mundano para seguir adelante. Raul es uno de estos héroes. Él ha encontrado trabajo en una tienda de electrónica, donde un día llega Fino, una chica de modales un poco especiales que está buscando trabajo, y que resulta ser la hija del Rey de los Demonios.

Cuando empecé a ver los estrenos y me topé con la imagen promocional de esta serie, ya comenté que temía que degenerase a las clásicas escenas de balanceos, desnudos tapados por burbujas, planos imposibles y cosas así. Tras el primer episodio confirmé mis sospechas, así que ni me puse con los siguientes. Poco más puedo añadir...


Y eso es todo, cuatro descartes, dos de ellos fáciles, y otros dos que igual sigo más adelante, si toda mi actividad en el Mundo Real me da un respiro. A ver cómo resultan las cinco que seguiré finalmente, ya os contaré.